Archivo mensual: abril 2017

Francisco Galvis: Manejo del idioma

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MANEJO DEL IDIOMA
Francisco Galvis Ramos

A propósito de lo que diré, les comparto una anécdota de cierto Inspector de Policía escaso de competencias para el cargo, que fue llamado a atender el evento de un sujeto que decidió morir ahorcado. Llegado al sitio, el funcionario ordenó que al occiso se le hiciese el ‘descolgamiento’ para proceder al levantamiento del cadáver, que así se llamó la diligencia por muchos años.
Ya sobre el suelo, el hombre procedió al ‘levantamiento’ y parte sin novedad.
Todos vivimos del idioma, en especial los periodistas que de él derivan el sustento o pitanza que llaman, pero que le dan sombrerazos a cada rato en lo que son campeones los narradores y comentaristas deportivos.
Punto aparte ciertos mandos policiales más bien faltos en competencias comunicativas.
En El Colombiano del 22 de abril, víspera del Día del Idioma, se reseña el asesinato de José Antonio Ocampo Obando, a cuyos pormenores no me voy a referir, sino la hecho de que en la noticia se alude al ‘levantamiento del cadáver’ por parte de la Policía Judicial.
He de decirle al señor periodista y al corrector de estilo del diario que, en estricto lenguaje jurídico, debe decirse Inspección de Cadáver, sea que esté tendido, colgado, de medio lado, boca arriba o boca abajo, o lo que quieran.
Otro caso de uso cuestionable es el de tráfico y tránsito por parte de periodistas y autoridades que, si bien tienen definiciones parecidas pero diferentes, en el Diccionario de la Real Academia Española, en la práctica están diferenciadas. Para el Diccionario transitar es “ir o pasar de un punto a otro por vías o parajes públicos, 2. Viajar o caminar haciendo tránsitos” y traficar, en la acepciones que vienen al caso, es “comerciar, negociar con el dinero y las mercancías. 3. Hacer negocios no lícitos.”.
Ahora bien, Yo, tú, él, nosotros, vosotros, ellos, transitan y transitamos y no traficamos de un lugar a otro a pie o en METROPLUS. La cosa es clara, existen las autoridades de Tránsito y Transporte y, que se sepa, no de tráfico y transporte y un Código de Tránsito porque del tráfico se encargan las leyes de estupefacientes, las Policía Antinarcóticos, la DEA.
Tiro al aire: Para evitar confusiones y malos entendidos, diferenciemos y no le demos patadas al lenguaje.

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Francisco Galvis: DE LA DEMOCRACIA A LA CLEPTOCRACIA

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10.04.2017

DE LA DEMOCRACIA A LA CLEPTOCRACIA
Francisco Galvis Ramos

Estamos en Colombia en algo parecido, sino igual, al libro póstumo de Humberto Eco, que me estoy leyendo, titulado “De la estupidez a la locura”.
Bajo este régimen anegado en pudrición del presidente Santos, la Democracia migró sin ápice de vergüenza a la Cleptocracia.
Del gobierno del pueblo, para el pueblo y por el pueblo, llegamos a este “sistema de gobierno en el que prima el interés por el enriquecimiento propio a costa de los bienes públicos”, que es cómo define Cleptocracia el Diccionario de la Real Academia Española.
En tropa, servidores públicos del ejecutivo, el legislativo y del sistema de justicia y, por sí hiciere falta, avivatos de todas las pelambres, léase contratistas del Estado, se aprovechan del erario y de la contratación, como quien dijese que las oportunidades las pintan calvas y que estamos en tierra de nadie.
Los congresistas afectos a la administración reciben financiaciones extrañas y la mermelada que, traducida en contratos, son fuente de enriquecimiento ilícito a altas tasas de participación; los magistrados de las altas corporaciones reciben, a manera de pospagos, sinecuras en el exterior, sea una embajada, la CIDH, el Tribunal Andino de Justicia o jugosos contratos para las parentelas. Y en el ejecutivo van en alza las coimas, del 5% de antes al 35% de ahora, como lo denunció el tuitero @donprosperoplat, porque de devaluación del peso si saben los corruptos, no escapándose un gerente de conocida campaña presidencial que no ha escurrido más el fisco porque mi Dios es muy bueno, ni el cartel que él mismo tiene instalado en el gobierno y en cierto organismo internacional. Los nombres por sabidos se callan.
Odebrecht fue el detonante de toda la cultura de corrupción que carcome las instituciones aquí y en Latinoamérica.Gobierno y todos los implicados en corruptelas tratan de aplicar la del gato, echándole tierra al asunto. No nos hagamos demasiadas ilusiones sobre se propongan hacer Contraloría, Fiscalía, Procuraduría, también entelarañadas en los juegos repugnantes de intereses.
No estará lejos el gobierno de proponer una reforma constitucional vía Fast Track que autorice las coimas según lo dicte la ley de la oferta y la demanda y derogue el cohecho, la falsedad, el peculado de la faz de la República.
Tiro al aire: el doctor Santos siempre se acaba de enterar de toda porquería, a la manera de Ernesto Samper para quien todo fue a sus espaldas. ¡Mamola! ¡Mentiras! ¡Disimulos! ¡Sandeces!

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De Francisco Galvis: TAPANDO CARENCIAS

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TAPANDO CARENCIAS
Francisco Galvis Ramos

Al déficit crónico de la balanza de pagos, al alto endeudamiento del gobierno, a los niveles apoteósicos de corrupción oficial, le corresponde justamente el horizonte superlativo de desaprobación de la población al presidente Santos y a todas sus políticas frustradas, entre ellas las que él llama “paz estable y duradera” y sus colgandejos.
El 90% de desaprobación (Centro Nacional de Consultoría) a la gestión del presidente es el corolario de todos los desaciertos de la gestión presidencial y el 10% de aprobación, con tendencia bajista hasta simas nunca vistas desde que en Colombia se hacen mediciones de opinión pública, dan como resultado que el presidente ha perdido toda la legitimidad. Pocos creen en él, la mayoría descree de su capacidad para conducir los destinos del país.
El estado de cosas trata de taparse con una inusitada actividad en el frente de Mocoa, donde el desorden es tal y la logística tan errada que muchos damnificados aún no reciben las ayudas y pasan hambre y duermen donde los coja la noche, sin una frazada que cubra sus cuerpos maltratados.
El presidente va y viene de Bogotá, gastando gasolina a chorros, dando declaraciones como si del solo verbo pudieran vivir los infortunados. La familia presidencial, doña Tutina y don Martín, se toman fotos repartiendo cositas con los dineros que algunos ingenuos han depositado en la cuenta santista abierta en “el lugar equivocado”. La presencia del gobierno en Mocoa es errática y el gordo Villegas no ha podido tomar el toro por los cuernos para reordenar la vida ciudadana, puesto que carece de experiencia y competencias para gerenciar tamaño asunto, pudiendo haber echado mano el gobierno de Everardo Murillo, el gestor de la eficaz reconstrucción de Bellavista (Bojayá) y del Eje Cafetero.
Reclamamos que se pongan serios para que la cosa funcione, con discreción, abnegación y efectividad como lo hace Cristina Plazas, directora del ICBF.
Es tan poca la confianza que los colombianos le tenemos al doctor Santos, que no ha alcanzado recaudos significativos en la cuenta dizque oficial que mandó abrir en el lugar equivocado, cuenta que debería ser auditada desde ya por la Contraloría General de la República antes que caiga sobre ella un Market Medios. Si la cuenta es oficial, como lo predica el presidente, todo dinero que entre allí es caudal público.
Yo dono para Mocoa pero a través de la cuenta 777 000 000 71 abierta en Bancolombia por Antioquia presente, una ONG que ha servido con circunspección, efectividad y transparencia, sin aspavientos, sin demagogia en otras ocasiones de desgracia colectiva.
Tiro al aire: no se sabe cuál está peor ante sus conciudadanos, si Santos o Maduro. Siameses incompetentes.
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