Archivo mensual: octubre 2016

Francisco Galvis: Miedo a la Democracia

Contrapunto
23.10.2016

Miedo a la Democracia
Francisco Galvis Ramos
En Twitter @franjagalvis

El presidente de la República, doctor Santos, está despavorido con el adverso resultado de las urnas en la jornada plebiscitaria.
No son -en todo caso- barricadas populares las que han mandado instalar sobre el espacio público. Se trata de burgueses chéveres que experimentan pasar los días con las noches en tiendas de campaña, aviadas de todo lo que haga la estancia placentera. Pero, de malas, no ha surgido de allí un Daniel El Rojo, como en aquella epopeya parisina.
Estamos llegando a claridad meridiana acerca de quién es el doctor Santos, adiestrado en tretas por los Castro desde cuando los frecuentaba en Cuba en sus años mozos y todavía usaba los pantalones de tiro largo amarrados a la altura de las tetillas, según consta en una fotografía que corre por las redes sociales.
El doctor Santos ya no engaña a nadie que tenga al menos tres dedos de frente. Le tiene miedo a la Democracia y monta conspiraciones desde el despacho presidencial contra la oposición, contra el NO, con magistrados, medios de comunicación que le son proclives y todo el que se le atraviese y le tire una cabuya para salvarlo de naufragio.
No quiere, no le interesa respetar los principios en que se ancla el sistema democrático, no admite que funcione en las urnas el sistema de pesos y contrapesos, gobierno-oposición. Con cara ganó yo y con sello también, todo lo escamotea, conculca la Constitución y las leyes, rehúye el consenso democrático en alianza siniestra con la menguada guerrilla de las FARC.
La alianza por el NO le tendió las manos al doctor Santos y por poco se las muerde. Acomete en lugar de consensuar, los odios personalísimos presiden sus actos y dictan sus palabras hasta tener polarizada la Nación, siendo su deber el de promover y representar la unidad nacional. La estrategia de convulsión que promueve lo tiene atrapado, es su respuesta a la falta de previsión.
Transpira desesperación y para eso no hay desodorante distinto a pactar un Gran Acuerdo. Si el presidente fuese afecto a la Democracia y respetara el disenso, otro gallo cantaría a la alborada. Pero no, él está solo por obra y gracia de sí mismo. Nadie lo sigue con entusiasmo.
Tiro al aire: los académicos suecos son los únicos que todavía creen en el prestigio del Premio Nobel de Paz.

https://contrapuntomedellin.wordpress.com
contrapunto.medellin@gmail.com

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Francisco Galvis: Y les entró el afán

Contrapunto:
16.10.2016

Y les entró el afán
Por Francisco Galvis Ramos
En Twitter @forotw

El gobierno negoció parsimonioso con las FARC, seis años nada menos, ante la mudez del público y particularmente de los porristas de la izquierda y ahora si les entró el afán para reclamar un “acuerdo ya” entre los voceros del NO y del establecimiento claudicante, en cosa de días con sus noches.
Cabría recordarles a quienes vociferan por el acuerdo ya, que los llamados a poner condiciones no son los vencidos, sino los vencedores y sobre esto sí que abunda en pruebas la historia universal. Hasta el dos de octubre los opositores pasaban por disidentes y ahora los disidentes son ellos porque la mayoría somos nosotros. Ganó el NO y punto aparte.
Decaído el acuerdo habanero por efecto del pronunciamiento popular, habría bastado con proclamar acto seguido un borrón y cuenta nueva. Pero no ha sido así gracias a la magnanimidad de los vencedores que, por todo, reclamamos tachar y enmendar sobre aquellos puntos objeto de disenso: justicia, elegibilidad de los capos, narcotráfico, capitales mal habidos, reparación, desaparecidos, víctimas, niños y adolescentes en filas bajo secuestro, etcétera y etcétera.
A esta hora ya de nona el país no está para berrinches porque las mayorías no están dispuestas a peinarle moños ni al gobierno, ni a las FARC. Hay que encarar las conversaciones con madurez, respeto e inteligencia emocional, sin las pataletas a que son dados voceros oficiosos del gobierno y de la guerrilla, alguno de los cuales sigue confinado en un ascensor en Barranquilla y otros que tendrían que ser extrañados a curas de reposo, para calmarles los nervios con buenas dosis de tranquilizantes, antes que terminen por tirarse a Transmilenio, tales por ejemplo Ángela Robledo, Claudia López, Iván Cepeda, Armando Benedetti.
Estamos ante una oportunidad, no única pero sí feliz, de superar lastres, no diría que de alcanzar la paz y si de una buena dosis de concordia, paz que estará siempre lejana mientras no superemos el grave estado de injusticia social, de inequidad económica, de corrupción, de carencia de cultura ciudadana, que nos distinguen y perturban.
Para muestra, ahí se vienen el gobierno y el Congreso con una reforma tributaria destinada a hacer más ricos a los más ricos, más pobres a los más pobres y a llenar las arcas de una administración que ha hecho del derroche su regla fiscal favorita. Que se midan, porque habríamos de mirar sobre la manera de provocar un plebiscito revocatorio.
Tiro al aire: esto se puso, a Dios rogando y con la maza dando.
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Francisco Galvis: La palabra devaluada

Contrapunto:
03.10.2016

La palabra devaluada
Por Francisco Galvis Ramos

Suena en las redes sociales la voz del presidente Santos proclamando su renunciaría a la presidencia si perdía el Sí. Ganó el No y ha devaluado la palabra una vez más, en contraste con Álvaro Uribe, de palabra empeñada y sin regreso.
La cuestión no reside en que Santos se vaya o se quede porque, al fin de cuentas, ya tiene el sol más abajo de la cintura. Atornillado, lo que se esperaría de él es que promueva un Gran Acuerdo Nacional que despolarice el país que él volvió bipolar y se le fijen términos razonables a un acuerdo con la guerrilla, de tal suerte que lo hagan justo y perdurable.
El electorado pasó por encima de las cargas descomunales desatadas por el doctor Santos y su modesta jauría para meterle miedo a la población. Con excepción de La Hora de la Verdad, los demás medios fueron porristas al servicio de los intereses del abominable acuerdo SANTOS-FARC, a la vez que se dieron a la tarea de hacerle bullyng a quienes orientaron la resistencia al engendro: a los expresidentes Uribe Vélez y Pastrana Arango y a las figuras respetables de Marta Lucía Ramírez y Alejandro Ordoñez.
Con el triunfo del no, sus amigos y promotores nos salvamos de una madreada generalizada, aunque todavía hay por ahí personas en estado de berrinche, como la senadora Claudia López. Estamos en actitud tranquila, para nada triunfalista, en obsequio de la reconstrucción del mínimo entendimiento perdido
Se impone reabrir las negociaciones no sin antes purgarlo de agentes contaminantes de la laya de Gaviria, Roy, Benedetti, Naranjo, Antanas, Claudia, Lizcano, Martín, Cristo, los arzobispos Castro y Monsalve, Samper, Barguil, Serpa y un largo etcétera que llevaron el proceso al despeñadero, para gloria de Dios y salvación de la Patria.
Creyeron que el sí era pan comido; esperaban que el pueblo tragara entero; vieron a un toche peleando con guayaba madura; creyeron en las encuestas hechas sobre medidas; les recibieron los mercados y les hicieron pistola
Como dijo el gran senador uribista Iván Duque: “la paz sí, pero no así”. Se impone enderezar entuertos: justicia, narcotráfico, elegibilidad, circunscripciones, riquezas mal habidas, víctimas, secuestrados, desaparecidos, menores en filas, esclavitud sexual, reparaciones, salarios, medios de comunicación, verdad verdadera y denle que la lista es larga.
Estemos a lo dicho por el expresidente Uribe en la declaración de anoche y no puede ser de otra manera, porque de lo que se trata es de conseguir un acuerdo perene y no de obtener de cualquier forma un premio Nobel.
Tiro al aire: a esta hora César Gaviria sigue escondido en un ascensor en Barranquilla.

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