Archivo mensual: marzo 2015

De Margarita María Restrepo: Inpunidad vs justicia

07.03.2015

Impunidad vs Justicia
Por: Margarita María Restrepo*

Estoy de acuerdo con el planteamiento de que la aplicación plena de la justicia impide la consecución de un acuerdo político que conduzca a la paz de un país.

Plantearles a los ilegales la alternativa de decenas de años tras las rejas a cambio de su desarme y desmovilización es una oferta poco atractiva que difícilmente será aceptable para ellos.

Pero también estoy de acuerdo con que una paz edificada sobre la base de una plena impunidad no será sostenible en el tiempo y en el espacio. Decirles a las víctimas que quienes son los responsables de su dolor no tendrán castigo, es una clara revictimización.

El no castigo impide que se garantice la no repetición de los hechos. Así mismo, el perdón acompañado de impunidad desalienta la reconstrucción sincera de la verdad. A las víctimas en particular y la sociedad en general nos asiste el derecho de conocer lo que sucedió, por qué sucedió y quiénes fueron los responsables directos e indirectos de esas acciones.

Es muy difícil “tasar” un equilibrio entre la justicia y la impunidad. Si se le pregunta a las víctimas, seguramente querrán que los castigos sean severos y estarán muy poco dispuestas a que se fijen penas reducidas con facilidades de reclusión, mientras que las no víctimas tenderán a plantear alternativas mucho más generosas.

La Ley de Justicia y Paz –cuyos verdaderos alcances el país no ha dimensionado por simple desconocimiento de la norma- logró un equilibrio. Este ha sido muy criticado por algunos sectores, pero al fin y al cabo es un equilibrio.

Impone penas alternativas a las principales que oscilan entre 5 y 8 años, pero las penas principales se mantienen vigentes y se activarán en el momento mismo en el que el postulado incumpla con sus compromisos, reincida en el crimen o se determine que ocultó deliberadamente la verdad.

También incluye que los postulados nunca podrán ocupar cargos públicos, ya sea de elección popular o libre nombramiento y remoción. En materia de derechos políticos, solo podrán votar cuando terminen de cumplir sus penas.

A pesar de ello, para muchos sectores de la sociedad ese castigo es insuficiente y no son pocas las voces críticas de la Ley de Justicia y Paz. Y esas posiciones son legítimas y merecen todo el respeto por cuanto el nivel de tolerancia de las sociedades frente a la impunidad es cada vez más reducido.

Esa fue la motivación que tuvo la Comunidad Internacional cuando redactó y aprobó el Estatuto de Roma que incorporó a la Corte Penal Internacional. El objetivo fundamental era el de garantizar que aquellos crímenes que ofenden a la humanidad, bajo ninguna circunstancia, podrán quedar impunes.

Y no se trata de hacer interpretaciones amañadas de la justicia transicional. Para que haya justicia, así sea alternativa, es fundamental que existan castigos reales y verificables, tal y como lo recordó en días pasados el ex secretario de la ONU, Kofi Annan y lleva diciéndolo desde hace mucho tiempo el Centro Democrático.

El gobierno de Santos tiene todo el interés de sacar adelante su proceso de paz y en ese empeño cuenta con el respaldo de todo el país. En lo que si va a ser difícil que lo acompañemos es en su terca decisión de garantizar impunidad absoluta a la guerrilla, pues sus delitos no se podrán subsanar, como propone el Fiscal Montealegre, con trabajo comunitario, ni barriendo las aceras de Colombia.

*Representante a la Cámara por Antioquia

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De Francisco Galvis: ¡Construyamos Partido!

Contrapunto
01.03.2015

¡Construyamos Partido!
Francisco Galvis Ramos

Venimos asistiendo a la vida, pasión y agonía de los partidos tradicionales.
En la medida en que el sistema democrático requiere de colectividades fuertes para mantenerse, el estado comatoso que viven conservadores y liberales me produce cierta conmiseración y, he dicho cierta compasión, porque a ello los arrastró una clase dirigente claudicante que hizo de la política un instrumento para ahitarse de canonjías, prebendas y contratos enderezados al lucro personal.
La ideología, la base programática pasaron al desguazadero, donde van a dar las cosas en desuso, que estorban. Émulos de Claudio Nepote y Román Gómez.
Anoto, eso sí, que los conservadores, en la última contienda presidencial, tuvieron un resuello electoral fuerte de la mano de Marta Lucía Ramírez, no obstante los palos que le metieron a las ruedas de su candidatura Gerlein Echeverría y los otros conjurados que, a ultranza, le hicieron compañía al doctor Santos.
El 2014 marcha un hito para la historia de la democracia colombiana. La aparición resuelta y vigorosa del Partido Centro Democrático, CD, del señor expresidente Álvaro Uribe Vélez, que propende por catequizar a la Nación y aportar soluciones desde las respuestas a los agobiantes problemas nacionales. El país no podría seguir adelante con los lugares comunes y las conductas desvergonzadas de La U y los otros integrantes de la fementida Unidad Nacional.
En el Centro Democrático tendremos que empeñarnos en borrar las antiguas fronteras y las rencillas intestinas entre las viejas fracciones que confluyeron a su formación. Además, sería preciso recordar que el Partido está integrado en su gran mayoría por personas independientes, esas que con vigor desinteresado depositan los llamados votos de opinión, que responden directamente y sin intermediarios a las consignas del caudillo. El resto poco les importa y no creo incurrir en falsedad.
Soy uno de ellos. Mi origen está en el Partido Conservador en el que milité muchísimos años, a cambio de casi nada. Se ha dicho de mí que soy persona desprendida, y lo confirmo. Me retiré con renuncia formal, hastiado, decepcionado con lo que ha llegado a ser y entonces hice mutis por el foro para tomar parte de la fundación del CD, donde me hallo muy a gusto.
Me declaro uribista a secas y no por curarme en salud, si no desde mi convicción íntima y porque me gusta predicar con el ejemplo. Y parte sin novedad, con esto no infiero agravio a nadie.
Que construyamos Partido es todo lo que pido a mis correligionarios, que hagamos fácil y duradera la vida del Partido, para que no nos parezcamos ni por asomo a los que estamos obligados a superar, proponiéndonos como ejemplos impecables de convivencia interior, para elevarle el tono a la política, tan descaecida como viene ante la mirada perpleja de nuestros conciudadanos que, tiro por lapo, la descalifican en las encuestas de opinión y de lo que también da testimonio irrebatible la constante abstención electoral.
No hay peores ciegos que los que, teniendo ojos, no quieran ver.
Tiro al aire: porque Medellín es uribista, Juan Carlos Vélez Uribe Alcalde 2016-2019.

https://contrapuntomedellin.wordpress.com
contrapunto.medellin@gmail.com
@forotw

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