Archivo mensual: octubre 2014

De Francisco Galvis: Efecto bumerán

Efecto bumerán
Francisco Galvis Ramos

El búmeran o bumerán, en español, boomerang en inglés, es un arma arrojadiza originada en los aborígenes australianos destinada a lanzar dardos y hostigar en un destino definido que, sí no impactan el objetivo, se devuelven al sitio de partida.
El bumerán del senador Iván Cepeda Castro, por estar construido en cartón como todo lo suyo, ni por mucho que ha insistido con intenciones torvas, no pudo impactar en la humanidad acorazada del ex presidente Álvaro Uribe Vélez y se devolvió contra el acosador.
El lanzador ha resultado un amateur carente de técnica. Su habilidad se limita al fácil ejercicio de hacer escándalo. Debe ser Cepeda una persona carente de autoestima cuando vive buscando picando pequeños pleitos a costa de los demás. No es un caso de estudio para politólogos, lo será en todo caso para siquiatras. El país ya lo conoce y no le come cuento.
¿Qué quedó de aquel bullicio en la Comisión Segunda?
En primer lugar, el profundo hastío que producen esos tipos que llaman zascandiles, mequetrefes o trastos. Ante semejante imagen, si fuera mi caso, me apuntaría a unos retiros ignacianos con el ‘santo’ padrecito Giraldo; en segundo término, que Cepeda tiene consuetas tales los casos de alias mamola y Chamorro, el pastorcito mentiroso y, por último, un Uribe Vélez fortalecido e invicto a más no poder.
En postrera ocasión expresó en el hemiciclo parlamentario mi jefe Gilberto Álzate Avendaño que “meterse con mi honor es una tarea peligrosa y posiblemente trágica”. Álzate, como así mismo se calificó, fue un gordo benévolo como bonhomía tiene igualmente el doctor Uribe. Si a estas alturas del partido esto lo hubiese dicho el último, estarían en alerta roja todos los partidos comunistas de mundo en defensa del angelito; el fiscal general en pleno desbordado alboroto y la Comisión Interamericana de Derechos Humanos expidiendo cincuenta medidas cautelares a la vez.
Dejemos esto acá que el personaje no resiste más discurso de este su servidor, no hay ahí peso específico, ni pelo en pecho, ni remolino en el ombligo.
Tiro al aire: al gobierno le cayó el ébola, el petróleo y el dólar para abajo y el hueco fiscal sin solución distinta a nuevos impuestos.

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De Francisco Galvis: Palabra empeñada y sin regreso

Contrapunto

Palabra empeñada y sin regreso

Francisco Galvis Ramos

Asistimos a la vida, pasión y muerte del valor de la palabra y no de ahora. Por efecto de la administración irresponsable que de ella se ha hecho, acusa ese conocido fenómeno depreciativo que en el sistema monetario se conoce por devaluación. El valor de la palabra está en constante devaluación y a muy pocos parece importarles. Antes se decía palabra empeñada y sin regreso y ante el valor firme de la palabra resultaban superfluos juramentos, escrituras públicas, contratos, protestas, meras formalidades entre sujetos honorables. Hoy las escrituras se discuten en juzgados y tribunales, los contratos se incumplen con insólita frecuencia y a cada rato hay que establecer judicialmente la realidad contractual sobre la apariencia. Tal el caso, por ejemplo, de la contratación laboral. En lo público la crisis del Estado y de la política deviene en gran medida del escaso crédito que suscita la palabra en boca de políticos y gobernantes. No guardan fidelidad hacia lo que dicen y prometen por mucho que esté inscrito y firmado sobre mármol. ¿Van cuántas reformas tributarias? ¡Quisicosas! Ni el presidente de la República podría afirmar, sin mentir una vez más, que es leal a sus palabras. Con él la cosa es palabra empeñada y con regreso. ¡El campeón con abundantes réplicas! Hemos llegado al peligroso punto en que la palabra está empeñada pero en los monte píos o compraventas que llaman y, por lo visto, allí se ha quedado a la espera de la redención de la boleta que los muertos se llevaron. El punto revolucionario está en devolverle el valor a las palabras para honrarlas de nuevo, en todo lugar, al precio que fuere. De ninguna otra manera el mundo va a cambiar o seguiremos cuidándonos los unos de los otros para no caer en engaños y defraudaciones. En las calles hay avidez por encontrar dirigentes que obren como piensan y no que piensen como obran y para qué citar nombres. Evitemos las denuncias por injuria o por calumnia que es con lo que suele responder la laya de moscardones y fariseos o más precisamente de sepulcros blanqueados. El mejor modelo que nos han legado los mayores ya idos y otros que están por irse camino al espacio sideral, ha sido el respeto por la palabra empeñada y también será la mejor herencia que podremos dejar a postreras generaciones. Tiro al aire: el mundo está ávido de personas, sean brutas o inteligentes, en cuyas palabras podamos confiar. https://contrapuntomedellin.wordpress.com contrapunto.medellin@gmail.com @franjagalvis @forotw Este artículo se puede reproducir libremente por cualquier medio.

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