Archivo mensual: enero 2013

LA BARCA DE CALDERÓN, las pensiones. 24.01.2014

LA BARCA DE CALDERÓN

Por William Calderón

El metelagómez

El saliente presidente del Consejo de Estado, Gustavo Gómez Aranguren, antes de entregar la direccion de lo Contencioso Administrativo, pidió a la Corte Constitucional ser escuchado hoy en la audiencia pública convocada por la máxima corporación constitucional.

Litigando en causa propia sobre el tema pensional, Gómez argumenta estar saliendo en defensa de unos derechos adquiridos, entre los cuales los más beneficiados son los miembros del Congreso y de las mismas Cortes.

La otra herencia pensional de Barco

A comienzos de los años 90 desfilaron por la oficina del legendario senador Víctor Renán Barco magistrados de todos pelambres para pedirle ayuda al gurú de las finanzas en el Congreso, a fin de que este les diera una manito para buscar un aumento proporcional a lo que ellos devengaban como congresistas y poder acceder así a unas mesadas pensionales que les diera una vejez feliz, tranquila y digna. Barco les cogió la caña y arrancó la carrera de la prosperidad pensional, contando para el efecto con la bendición de varios ministros de hacienda, directores de planeación y jefes de presupuesto.

Oportunidad histórica

Transcurridos ya varios años, estamos sobre un campo minado por una verdadera bomba de tiempo, que de acuerdo con el ministro de Hacienda, Mauricio Cárdenas Santamaría, está ya en 11.7 billones de pesos.

Esta es la cruda realidad: el Congreso, simplemente, hace las leyes y en este caso actúa para su propio beneficio, sin que nadie proteste; sin que nadie lo vigile, pues los encargados de controlarlos se están beneficiando indirectamente de las normas dictadas que terminan siendo aplaudidas por los “cortesanos” de turno. Es imposible que un magistrado interfiera en este proceso, pues en el contubernio entre magistrados y congresistas los favorecidos son ellos mismos.

Algunos argumentos

Asombran estas perlas que alrededor del tema escuchó el barquero en el Palacio de Justicia: los magistrados alegan que el régimen pensional para las altas cortes jurídicamente fundamentado en el decreto 17-46, de 1991, que ya perdió vigencia, pero que mientras regía había que aplicarlo, sopena de incurrir en prevaricato… Gran parte de los magistrados de las altas cortes beneficiados con lo que se llama ”pensiones fraudulentas” han hecho aportes para pensión por encima de los 30 años, lo que –según ellos– significa que les sobran diez o más años de aportes.(Como quien dice, les terminamos debiendo)… Los mismos magistrados alegan que ellos estaban subsidiando un derecho a dos pensiones porque con sus aportes estaban nutriendo el sistema pensional. Lo mismo aducen los voceros de los 863 congresistas ya jubilados (los de fonprecon), en contravia a lo expuesto por Roy Barreras quien califica de onerosas las mesadas pensionales tanto para el congreso como para las cortes.

Fragmentada

La Corte Constitucional está fragmentada frente a estos temas que tocan sus propios “intereses”, y de fallar hoy en beneficio propio le dirigiría al país un deplorable mensaje y demostraría por qué se disputa con el Congreso el liderato en materia de desprestigio. Si escucha el llamado del saliente presidente del Consejo de Estado, confirmará que se corrompió la sal. Congresistas consultados por el barquero dijeron que se trata de las presiones que ejercen los fondos privados para quedarse con los depósitos públicos. La Corte tiene la palabra.

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De Francisco Galvis: AHORA SÍ, ¡CENTRO DEMOCRÁTICO!

Contrapunto

Ahora sí, ¡Centro Democrático!
Por Francisco Galvis Ramos
En Twitter @franjagalvis

El 2 de octubre del año pasado escribí en esta columna de opinión un artículo bajo el título “Uribe, necesitamos Partido” y lo comencé de la siguiente manera: “desde el momento mismo en que el presidente Santos se alzó con todo, hasta con el partido de la U y el tendido de la perra también, se impone la necesidad de armar el nuevo partido que salga al rescate de la “seguridad democrática, la confianza inversionista y la cohesión social”, que aglutine a los ciudadanos de todos los pelajes y antiguas banderías, centrados con firmeza en la figura señera de Álvaro Uribe Vélez.”

Pues bien. Comenzamos la semana con la buena nueva de la formación del “Movimiento Centro Democrático” bajo la dirección del señor ex presidente Uribe y como resultado de juiciosas y pacientes meditaciones con las personas que le son más allegadas, entre las que se cuentan patriotas de la condición de Marta Lucía Ramírez, Luis Alfredo Ramos, Oscar Iván Zuluaga, Francisco Santos, Rafael Guarín, José Obdulio Gaviria, Juan Carlos Vélez y, entre los otros que quisiera mencionar, Paola Holguín, José Félix Lafaurie y Carlos Holmes Trujillo. Y no son todos que por el espacio aquí no caben, so pena de volver este escrito un llamado a lista.

Desde las redes sociales, en especial los tuiteros afectos al caudillo, veníamos urgiendo por una decisión de tal calado, rotas como estaban ya las relaciones con la Casa de Nariño y el Partido de La U, por motivos serios conocidos de la opinión pública, en donde bien podrán seguir haciendo de sus capas unos sayos de la mano de las medianías que los rigen, en olor no de santidad y si de felonía y mermelada.

A mi manera de ver, nuestro programa es simple y suficiente y del mismo dimana la prosperidad nacional: la “seguridad democrática”, porque garantiza el restablecimiento del orden y la vigencia de la Constitución y las leyes; la “confianza inversionista” porque nos asegura la creación de empleo y riqueza y la “cohesión social” para combatir con ardentía la miseria y lo que conlleva de hambre, ignorancia, insalubridad, servicios públicos cortados y muchas otras necesidades básicas insatisfechas asociadas a tal condición de infortunio del prójimo.

Nos debemos proponer retomar el rumbo perdido bajo el gobierno ‘nobelero’, perverso y novelesco del presidente Santos y entiéndase que cuando digo ‘nobelero’ me refiero al ansiado Premio Nobel de Paz, pretensión gravosa e inútil porque nos pone a merced de las arbitrarias, desmedidas e impertinentes aspiraciones de los facinerosos. Como lo reconfirman las encuestas, las mayorías nacionales no aceptamos que el Presidente saque el país a pública subasta en La Habana.

Seremos los guardianes de la soberanía y de la integridad del territorio e insistiremos en desacatar el inicuo fallo de La Haya, proferido por jueces poco juiciosos que quizás podrían merecer el título de prevaricadores. Si el actual presidente no lo hace, con seguridad será conducido a las barras del Senado para que responda por una acusación de Traición a la Patria.

El Movimiento nace fuerte y con el correr de los días será una fuerza tan avasalladora, que elegirá Presidente de la República junto con el conservatismo y otros sectores y claras mayorías en las dos Cámaras. Por ejemplo, en todo Antioquia y en Medellín los doctores Uribe Vélez y Ramos Botero protagonizarán la mayor apoteosis electoral de todos los tiempos y así será también a lo largo y a lo ancho de la geografía política nacional.

Y terminé aquel artículo diciendo y hoy lo reitero, que “los partidos existentes podrán seguir adelante en la búsqueda afanosa de su propia extinción, como las montoneras que son. En cambio el uribismo tiene la responsabilidad y la misión históricas de ofrecer una alternativa orgánica para el gobierno de la Nación descreída y así mismo anhelante de un mejor horizonte.”

Tiro al aire: y ojo con los advenedizos, los oportunistas, los infiltrados, los felones, los zascandiles y los mentecatos.

contrapuntomedellin.worldpress.com

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De Francisco Galvis: LA FELICIDAD, JA, JA, JA!

Contrapunto

La felicidad, ja, ja, ja!
Por Francisco Galvis Ramos
En Twitter @franjagalvis

De acuerdo a Gallup, los colombianos somos el pueblo más feliz del mundo y ya por cinco años seguidos. Pero cómo les parece que un estudio reciente de la ONU desmiente aquello situándonos en el lugar 41 entre más de 100 países estudiados, lo que nos pone sobre aviso de la ligereza en que pudo haber incurrido la encuestadora al formular la cuestión.

Puesto a escoger entre el resultado de Gallup y la ponderación de la de la ONU, lógicamente estaré del lado de la última. La experiencia empírica así lo demuestra, sin necesidad de ‘rabuleo’.

Qué sería la felicidad sino la experiencia diaria de vivir unos y apenas sí sobrevivir otros, pues, al menos, hay que agradecer por el aire que respiramos, todavía no envasado para la venta por públicos y privados, como el agua, ni gravado con impuestos. La felicidad humana generalmente no se logra con grandes cosas, sino con las pequeñas que suelen suceder a diario, como cuando le arrancamos una sonrisa a aquel taciturno y abatido. De seguro lo hacemos feliz y estamos siendo felices.

Para el viejo Benjamín Franklin, estadista y científico, “la dicha de la vida consiste en tener siempre algo qué hacer, alguien a quién amar y alguna cosa qué esperar.” El programa es de una total simpleza, pero suficiente y quienes nos hacen felices no son los gobiernos como lo pretende Santos, sino la propia entereza, el cabal aprovechamiento de lo que poseemos y la esperanza de mejorar en lo que precariamente poseemos.

Y no es cosa de los gobiernos, porque si fuera por los gobernantes que los pueblos tienen, todos seríamos perfectamente desgraciados. Colombia es ejemplo de ello: inseguridad, millones de pobres y miserables, corrupción, injusticia, todas las injusticias. La felicidad es asunto de actitud para asumir la vida.

Desde luego que si los encuestados por Gallup lo fueron en su mayoría guerrilleros, bandidos, ricos, nuevos ricos, corruptos, congresistas, almojarifes, ciertos fiscales, procuradores, jueces y magistrados, etc., no habría que recatear porque así, de esa manera, todos tan felices hasta el hartazgo.

Contó Héctor Abad Faciolince en Bluradio su experiencia con el basuriego que recoge en su edificio, quien se decretaba de alguna manera feliz con lo que hacía y acostumbrado a hacerlo no tenía otras demandas qué hacerle a la vida, ni a Santos, ni a nadie y quizás solo a su espíritu.

Descarto, por tanto, los resultados de la encuesta de Gallup que con tanto ahínco y soberbia refregó el presidente a través de Twitter y más bien valdría la pena emplazarlo para que divulgue el resultado con pelos y señales, por lo que hace a Colombia, del estudio de la ONU. Pero no crean, el gobierno no es valiente, aunque azaroso sí es.

Vista la felicidad desde lo público valdría preguntar: quién está feliz con el cierre de columnas de opinión, salvo el presidente; quien con la reforma tributaria, menos los ricos; quién con el precio de la gasolina, excepto el ministro de Hacienda; quién con el salario mínimo, aparte el Consejo Gremial; quién con tres masacres en Antioquia en un año; quién con la operación morosa de la Justicia, muchas veces al servicio de mezquinos intereses; quién con un Congreso apestoso; quién con unas Cortes clientelistas; quién con los graves problemas de movilidad de las ciudades; quién con el desastre de INTERBOLSA, etc.?

Bien pocos por cierto, porque la felicidad pública se construye con bienestar, con orden público garantizado, con justicia limpia, pronta y cumplida; con justicia conmutativa y redistributiva; con tributación justa, con legislación ponderada y equitativa, con el buen ejemplo de los dirigentes privados y públicos!

En mi vida personal, profesional y académica me declaro feliz, pero como ciudadano me declaro infeliz y sobre esto último como que no indagó la obsecuente encuestadora de marras.

Quizá, pues, los encuestados por Gallup pensaron con Goethe que el hombre más feliz del mundo es aquel que sabe reconocer los méritos ajenos y además alegrarse del bien ajeno, como si fuera propio y es algo en lo que se puede estar de acuerdo.

La encuesta de Gallup trajo a mi memoria aquella vieja canción que dice. “la felicidad, ja, ja, ja… y todo gracias al amor…”.

Tiro al aire: ”En las cosas grandes los hombres se muestran como les conviene, en las pequeñas tales como son.” Chamfort.

contrapuntomedellin.worldpress.com

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